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Hipocresía
de un gobierno
Por
Iván Becerra
En la página WEB de
la Casa Blanca pueden ser leídas las medidas que el gobierno de
Estados Unidos considera oportunas para combatir el terrorismo.
La primera es no hacer concesiones ni llegar a acuerdos con
los terroristas.
¿Por qué, entonces,
el presidente Bush confraterniza y se vincula con los más sobresalientes
pandilleros anticubanos de la Florida (como ocurrió el pasado veinte
de mayo) y les promete arrasar a Cuba, si fuera necesario, para
destruir la Revolución?
La segunda medida que
propone la administración norteamericana es llevar a los terroristas
ante la justicia por sus crímenes. Sin embargo, Orlando
Bosch, asesino y genocida confeso, autor de la voladura de un avión
comercial cubano en las cercanías de Barbados, goza de absoluta
libertad en la Florida, junto con otros malhechores de extenso expediente.
Washington ordenó
aislar y presionar a los países que amparen el terrorismo.
Pero respalda, mediante la mafia miamense, acciones subrepticias
para excarcelar a Luis Posada Carriles y otros terroristas anticubanos
de amplia trayectoria, arrestados en Panamá cuando iban a dinamitar
un local universitario lleno de estudiantes que escucharían un discurso
del presidente de Cuba, Fidel Castro.
Según Washington, es
necesario reforzar la capacidad de luchar contra el terrorismo
de países que cooperan con los Estados Unidos y requieren asistencia.
Cinco héroes cubanos
sufren condenas absurdas en la Unión por combatir el terrorismo.
Cuba le ha planteado
a la Casa Blanca establecer acuerdos para luchar contra el terrorismo,
el tráfico de drogas y de personas, y aún en La Habana se espera
una respuesta. ¿Dónde está la sinceridad de las medidas que proclama
el gobierno de Bush?.
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