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El arte que nace
en el ser humano
Por
Iván Becerra
Seiscientos cincuenta
profesionales ha graduado durante los cuatro decenios últimos la
Escuela Nacional de Ballet, cuya actual versión fue inaugurada por
Fidel hace exactamente un año.
Con la dedicación de
los orfebres, personal artístico y docente de alta calificación
ha moldeado generaciones de bailarines que dan continuidad a la
obra iniciada por la gran Alicia Alonso.
Ahí está, como alta
expresión de la cultura cubana, el desempeño del Ballet Nacional,
que recorre el mundo, y también nuestra Isla, para llevar al pueblo
un arte que le pertenece.
Notoria coincidencia
de una graduación en medio del proceso en el que más de ocho millones
de cubanos respaldamos soberanamente el sistema social que nos hemos
dado. Del corazón de la República nacen el arte y la vida que disfrutamos
gracias al sacrificio de hombres como los cinco héroes cubanos prisioneros
políticos del imperio.
Gerardo
Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y
René González, combatientes contra el terrorismo, luchadores por
la paz, hombres cultos y sensibles, sufren condenas atroces por
haber protegido a su pueblo de la muerte.
Este fin de semana,
con la graduación de otra hornada de jóvenes bailarinas y bailarines
en el escenario del Gran Teatro de La Habana, la Nación también
rinde homenaje a los que prefirieron la cárcel y el destierro antes
que traicionar a la Patria.
Entre aplausos y emociones
de una juventud que resplandece al iniciar un hermoso camino profesional
en el arte, el recuerdo de los hermanos cautivos alcanza una dimensión
que a todos envuelve, y se expresa en estos versos de Antonio Guerrero...que
en mi honor la injusticia no trabaja... que en mi verdad la dignidad
cohabita...que en mi amor la alegría siempre llega.
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