|
Fragmentos
de la primera carta de Gerardo Hernández
1º
de febrero del 2001
"Estados
Unidos es una Federación de Estados (esto no es una Mesa Redonda, es
que tengo que darles una explicación primero para que entiendan
después...)...
"Donde
estoy es una cárcel federal, o para ser más exacto, un Centro de
Detención Federal, donde están los presos cuyos procesos legales aun
no han terminado. O sea, es un centro transitorio antes de ir para una
instalación penitenciaria o para la calle."
"...cuando
nos arrestaron nos pusieron unos días en el piso 13... Esto es una
cárcel bastante nueva, se terminó de construir alrededor de 1994. Es
un edificio grande, de trece pisos... El piso trece era un piso
regular donde metían a los casos de mucha seguridad, testigos del
Gobierno, etc. Cuando llegamos estaba vacío y estuvimos allí unos
pocos días, cada uno en una celda y sin salir de ella. Solo nos
sacaron a bañarnos un par de veces. De ahí nos `pasaron' para el
piso doce, que se llama `Special House Unit' (Unidad de Alojamiento
Especial) o `SHU'. La gente le dice `El Chú' o `El Hueco'. Esta es
una unidad para presos que están castigados (o sea, más castigados
de lo normal), o para casos muy peligrosos o de extrema seguridad.
Para el caso es lo mismo, porque a uno lo tienen bajo el mismo
régimen, no importa si estás castigado o si te tienen allí por
razones de seguridad. Allí nos tuvieron 17 meses, que no es un
récord, pero es muy buen average.
"Son
unas celdas bastante pequeñas que tienen adentro un inodoro-lavamanos
de metal, una ducha, un pedazo de meseta de concreto que sirve de
mesa, otro pedazo de concreto que sirve de silla y una litera de
hierro (...) En esa celda teníamos que estar las 24 horas del día.
Solo nos sacaban una hora al día a `Recreación', días entre semana,
si no llovía, si no tronaba y si no era feriado. La `recreación'
consiste en llevarte a otra celda más grande que tiene un pedazo de
malla en una parte del techo por donde entra aire de la calle. Allí
puedes `recrearte' todo lo que quieras corriendo o caminando, porque
no hay nada más que hacer.
"Fue
una etapa bastante dura, no solo por las condiciones, sino porque
coincidió que eran los primeros meses. De todos modos, como decía
Gustavo Adolfo Bécquer, `eso no es pedo que moje calzoncillos' y en
par de meses ya le habíamos cogido la vuelta al hueco.
"El
Hueco también fue una `escuela'. Aprendimos mucho de nosotros mismos
y de los demás, del honor y de la dignidad humana..."
|