| ¿Por qué nos duele la cabeza? Por Ernesto Grillo(PL)/ Agosto '99
Masticar helado poco después de haberlo retirado del
congelador produce una serie de síntomas desagradables y generalizados en la frente,
sienes y órganos sensoriales, como dolor ocular, latidos de sienes, parpadeo,
enrojecimiento, congestión nasal u lagrimeo. En resumen, podríamos decir que aparece un
cuadro que no dista demasiado del conocido dolor de cabeza.
El ejemplo del helado no es casual. Masticar ese alimento
es una manera de detonar directamente uno de los cambios electro-fisiológicos que
actualmente se cree participan en la génesis del dolor de cabeza: la sobre-estimulación
del trigénimo.
Este es un nervio sensitivo que transmite la información
principalmente de la cara y cuyas ramas motoras enervan las glándulas lagrimales, las
células secretoras de mucus de la nariz y las glándulas salivares, así como los
músculos de masticación.
Según expertos, el dolor de cabeza es manifestación
externa de anomalías electro-neuro-fisiológicas y neuro-químicas. El persistente y
odioso malestar puede originarse, entre otros factores, debido a contaminantes
ambientales, ingestión de bebidas alcohólicas y consumo de alimentos que contienen
conservantes y algunos saborizantes.
Con certeza, la clave detonante del dolor de cabeza es la
hiperexcitabilidad de los nervios sensitivos de la cara. Pero aún se desconoce por qué
ocurre esto. Sí se sabe que las influencias genéticas son determinantes para que en
ciertas circunstancias se hipersensibilicen los nervios sensitivos y sensoriales de la
cabeza. Así, los factores hereditarios predisponen al individuo a padecer cefaleas.
La hipersensibilidad sensorial que acompaña al dolor de
cabeza se manifiesta en la intolerancia a los estímulos sensoriales habituales: el
aquejado no soporta la luz, el sonido y olores fuertes.
En estas circunstancias, las intensidades habitualmente
tolerables y agradables de estímulos sensitivos son advertidas sobremanera, hasta tal
punto que superan el llamado umbral del dolor y se convierten en sensaciones dolorosas.
El nervio trigénimo es precisamente el que lleva a cabo
esa tarea. Es notable la sensibilización trigenimal en el dolor de cabeza, frente a
estímulos agresivos e irritantes como el olor de ciertos perfumes, picantes, mentas,
entre otros, que producen dolor insoportable y exacerbación del cuadro hipersecretor
-lagrimeo, moqueo, salivación-, reflejo e hipervascularización de las mucosas, sobre
todo de la ocular.
El aumento de las secreciones de los órganos de los
sentidos ante el dolor de cabeza tiene por objeto reducir y eventualmente eliminar el
agente nocivo y evitar así el daño o ulceración de las mucosas.
Un hecho interesante es que prácticamente se suprime por
completo el deseo de comer o beber, excepto si el ayuno o la sed prolongados causaron la
cefalea.
Según especialistas, esta afección no es un mal en sí
misma, sino que por el contrario representa un aviso de que algo anormal ocurre.
En edades remotas, los curanderos extraían secciones
circulares del cráneo. Actualmente, si bien aún no se ha conseguido prevenir el dolor de
cabeza ni eliminarlo definitivamente, reconforta saber que existen tratamientos menos
agresivos que los empleados por nuestros ancestros.
Artículos anteriores
-La humana capacidad para las matemáticas
-Insomnio, problema de la sociedad moderna
-Con la esencia de las flores
-Los misteriosos rayos gamma
-Trabaja Cuba en proyecto Carey
-Biotecnología
cubana: Los sueños, a un paso...
-Responde
el mercado a la Biotecnología cubana
-En Cuba: Una flora admirable
-Psiquis contra dolor, experiencias en un hospital
cubano
-Unidades de diagnóstico de la
contaminación atmosférica
-Hitos de la ciencia
-Aplicadas
40 millones de dosis de vacuna antimeningocóccica cubana en 10 países |