Cuatro
décadas de humanismo de los médicos cubanos
Por
María Esther Padilla
Durante
las cuatro décadas del programa de colaboración médica
en beneficio de otros pueblos, más de 52 000 médicos,
enfermeros y técnicos de la salud, han ofrecido su servicio
y solidaridad voluntariamente, en 93 países del mundo.
Fue
el 24 de mayo del 63, cuando una brigada de trabajadores de la salud
llegó a Argelia, que recién se independizaba del colonialismo
francés. Ese gesto cobró fuerzas y en esa década,
el número de colaboradores ascendió, sobre todo en
Africa.
En
cada lugar, el personal cubano demostró su preparación
científica, consagración y ética, y en 1998,
a raíz de la devastación de los huracanes George y
Mich en Centroamérica, el programa logra su máxima
expresión de solidaridad y humanismo, ayuda que se ha mantenido
y ampliado a solicitud de esas naciones.
Junto con la cobertura médica en los lugares más desprotegidos,
se garantiza la formación de los recursos humanos de países
centroamericanos en universidades cubanas como parte del Programa
Integral de Salud.
Actualmente
estudian en el país antillano más de 7 000 jóvenes
de 27 nacionalidades. En estos momentos, una cantidad superior a
los 4 000 trabajadores de la salud brindan sus servicios en 65 países.
Fruto
del esfuerzo, los médicos cubanos han vacunado más
de cinco millones de niños, realizado casi 30 millones de
consultas, miles de intervenciones quirúrgicas y han salvado
muchas vidas en Guatemala, Honduras, Nicaragua, Belice, Haití,
Tanzania, Gambia, Guinea Ecuatorial, Mali, entre otras naciones,
donde dejan una profunda admiración y cariño por lo
que ellos representan.
Entre los miles de médicos cubanos que han ofrecido su solidario
servicio a otros pueblos necesitados, figura la doctora Evarista
Cagigal, quien recuerda sus misiones en Etiopía, Mozambique
y Namibia como escuelas que le hicieron conocer enfermedades que
sólo sabía de la literatura médica y le ofrecieron
la oportunidad de dar lo mejor de sí para salvar vidas.
Otro
galeno que considera la ayuda internacionalista como el gesto más
bonito, hermoso y humano que pueda hacer alguien en el mundo, es
Frank Pérez, quien en Haití, junto al personal cubano,
contribuyó a mejorar los indicadores de salud.
En
Argelia, Angola, Venezuela y Malí prestó atención
médica el doctor José Carrillo, que califica a las
misiones como un noble gesto que engrandece y sensibiliza al ser
humano, en las que se impone la voluntad para ayudar a otros pueblos.
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