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Entre
la espada y la pared
Por
Nubia Piqueras
Ríos
y mares que crecen sin parar, cambios climáticos sin precedentes,
ciudades y aguas contaminadas, alteraciones en los hábitats
naturales, y la especie humana en peligro de extinción como
consecuencia del hambre, las enfermedades y las guerras, son algunas
de las realidades que hoy exhibe el panorama mundial.
Y ciertamente
poco han hecho algunos gobiernos por el medio ambiente. A diez años
de la Cumbre de Río, la ciudad sudafricana de Johannesburgo
tendrá ante sí, el difícil reto de identificar
los problemas más críticos y revitalizar, al más
alto nivel político, el compromiso mundial con el desarrollo
sostenible.
A pesar
de las resoluciones, convenios y declaraciones internacionales,
la ayuda de los más ricos deja mucho que decir sobre el futuro
del planeta.
Una
luz entre miles de manchas
El proceso
preparatorio de la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible, a celebrarse
en Johannesburgo a finales de agosto, ha reflejado en cada una de
las zonas geográficas del planeta, el alto grado de escepticismo
y los marcados contrastes entre los problemas económicos,
políticos y sociales que matizan las estrategias nacionales
e internacionales.
Ante esta
controvertida realidad, emerge Cuba con un modelo muy particular
en la búsqueda de un desarrollo armónico con su medio
ambiente.
A pesar
de las limitaciones económicas, el país exhibe hoy
importantes resultados en la preservación de su entorno natural,
los cuales han sido reconocidos por los organismos internacionales.
Cuba es
uno de los pocos países de la región, que ha hecho
realidad lo expresado en la Agenda 21 de la Cumbre de la Tierra,
celebrada hace diez años en Río de Janeiro.
Ganar
la batalla por el medio ambiente
La evaluación
del impacto ambiental, la existencia de un cuerpo jurídico,
la creación de una agencia de medio ambiente, pero sobre
todo la educación que ha conllevado al desarrollo de una
conciencia ciudadana, sobresalen entre los principales aportes de
Cuba en este campo.
Y
es que cuidar el entorno natural resulta hoy una tarea de todos,
amen de la voluntad política del gobierno.
Las inversiones
destinadas a la protección del medio ambiente, han permitido
solucionar problemas asociados a los suelos y bosques, a la reducción
de la carga contaminante y a la construcción de sistemas
y plantas de tratamientos de aguas residuales.
Sin lugar
a dudas, Cuba hace realidad los sueños de lograr un desarrollo
sostenible a partir de la construcción de una sociedad justa,
equitativa y participativa.
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