
Crónicas sobre la
historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia
Por Roberto Varona Fleitas
Capítulo 28: "Tuma en la memoria del pueblo boliviano"
Dos décadas después de la
caída en combate del teniente Carlos Coello, Tuma, Adys Cupull y Froilán
González visitaron la zona de Florida, donde fue sepultado el joven internacionalista.
Allí conversaron con Yolanda Paniagua y su esposo, Antonio Coca, dueños de la choza que
sirvió para cobijar los últimos minutos del revolucionario.
En aquella conversación, el campesino les señaló a los
cubanos el lugar exacto donde fue atendido Tuma, y comentó:
"El Tuma murió ahí. El Che se quedó esa noche junto
al fuego, no quiso echarse a dormir (...) El Che estaba junto al fuego muy afligido porque
Tuma era el hijo del Che. El Che no habló más, observó el fuego, toda la noche (...) Al
otro día llevaron a Tuma para un potrero, cerca del cerro, lo enterraron en un lugar que
se llama Laguna Seca.
"Todos los campesinos de aquí se portaron bien con
los guerrilleros y con el Che, nadie los delató (...) Ellos no abusaron y trataron de
ayudar a todos los campesinos. Los militares fueron abusivos y represivos".
En el libro "De Ñacahuasú a La Higuera",
ambos historiadores apuntan que Tuma es conocido por los lugareños de la zona donde
murió, como "el hijo del Che", y que uno de ellos les explicó:
"Varios campesinos lo enterraron, "ahicito"
al lado de Laguna Seca, a veinte metros no más de donde lo enterraron los guerrilleros,
bien profundo para que los tatús no pudieran cavar. Todos respetan esa zona (...)".
Según los datos obtenidos durante su viaje tras las
huellas de la guerrilla boliviana, el campesino Fenelón Coca le hizo una "tumba"
al guerrillero caído, en el primer aniversario de su muerte, o sea, en 1968, durante el
Día de los Fieles Difuntos, que allí se celebra el primero de noviembre.
Esa "tumba" consiste en colocar una mesa y sobre
ella un mantel negro que llaman "crespón", donde se colocan varios platos con
comida y golosinas hechas en la casa, para que por la noche el espíritu del fallecido
llegue allí a comer. A la mañana siguiente, los alimentos son colocados en la sepultura.
De aquella ocasión recordó Antonio Coca:
"En el primer año, otras familias le hicieron
tumbas a Tuma, porque nosotros hicimos como si fuéramos sus dolientes y sus
familiares".
En su conversación con Adys Cupull y Froilán González, y
haciendo memoria de lo que ocurrió allí el 27 de junio de 1967, tras el primer
enterramiento de Tuma, Antonio Coca subrayó:
"Los guerrilleros se fueron rumbo norte, a un lugar
que se llama Tejería, de ahí se fueron a Samaipata y la tomaron."
Capítulos anteriores
Capítulo 27: "Como a un hijo"
Capítulo 26: "Paulino jamás traicionó"
Capítulo 25: "La paz de Muyupampa"
Capítulo 24: "Novedades de la CIA contra el Che"
Capítulo 23: "Se extiende el apoyo popular"
Capítulo 22: "Cobre ensangrentado"
Capítulo 21: "El impacto de la guerrilla"
Capítulo 20: "Crisis en el ejército boliviano"
Capítulo 19: "Impacto en el ejército"
Capítulo 18: "Nuevos enfrentamientos"
Capítulo 17: "¡Cumplir y morir con la sencillez de los
héroes!"
Capítulo 16: "¡Antes fusilado!"
Capítulo 15: "Un hombre excepcional" |