
Crónicas sobre la
historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia
Por Roberto Varona Fleitas
Capítulo 23: "Se extiende el apoyo popular"
La crisis
política y social que vivía Bolivia en 1967 se profundizó de manera irreversible con la
presencia del movimiento armado de Ñacahuasú, pero el régimen tiránico de entonces,
con el asesoramiento de la Agencia Central de Inteligencia yanqui y el contubernio de
otros elementos locales y continentales, lanzó sobre los acontecimientos un extenso manto
de silencio.
En su libro "De Ñacahuasú a La Higuera",
Adys Cupull y Froilán González refieren las declaraciones de Ana Harvey, boliviana de
estirpe combativa, una de las protagonistas de las luchas estudiantiles ocurridas en su
país en 1967. Sobre aquellos sucesos, ella expresó:
"Desde los primeros días de junio, el ambiente contra
el régimen de Barrientos se había intensificado, los mineros (...) habían decidido
donar un día de haber para los guerrilleros del Che. Esto tiene un significado muy grande
(...) El minero recibe por lo general una sola comida al día (...) donar un día de haber
demostró la conciencia política y la firmeza, porque con toda la miseria y el hambre que
ellos arrastran, tener un desprendimiento de esa naturaleza es muy significativo
"Pero ese apoyo, no sólo era de los mineros, eran
todas las masas desposeídas, porque podemos hablar de los maestros, los constructores,
los fabriles, los gráficos (...) Fue unánime todo el apoyo, pero eso no convenía que se
supiera (...) Había una censura de prensa (...) No se podía sacar a la luz pública nada
(...)".
En su conversación, la que fuera en 1967 alumna de la
Escuela Normal para maestros en la capital boliviana, continuó sus reflexiones ante los
historiadores cubanos:
"Hay generales que han escrito: "Qué buscaba
el Che en Bolivia". Dicen ellos que los trabajadores tienen sus viviendas, tienen
trabajo (...) que hay reforma agraria (...) y todo eso es una gran mentira (...) los
campesinos no eran dueños de sus tierras, y aunque lo fueran, ¿dónde están las
semillas?, ¿dónde está la prosperidad del campesino boliviano? (...) Tenemos todos los
climas, podíamos tener una agricultura desarrollada y no la tenemos. En el campo, uno se
muere de hambre, nos explotan, se llevan la materia prima a precios regalados, para
después, el mismo imperialismo que se las lleva, venderlas al doble del precio."
Ana Harvey recordó cómo fueron de conmocionantes las
manifestaciones antigubernamentales en Oruro, Cochabamba y La Paz, donde los estudiantes
universitarios tomaron su centro de altos estudios y lo declararon "Territorio
Libre", llamando al pueblo a un cabildo abierto que proclamó el apoyo a la lucha
armada, a la libertad de los presos políticos y al retiro del ejército de las minas.
Otra noticia silenciada fue la explosión de una bomba que
ocasionó daños a un motel donde se hospedaban asesores militares norteamericanos en la
ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Quienes colocaron el artefacto, pintaron en una pared:
"Abajo los yanquis, vivan las guerrillas".
Aprovechando la coyuntura que propició el descabezamiento
del movimiento minero, la CIA introdujo una nueva campaña desinformadora, para crear
condiciones en la opinión pública internacional, favorables a una posible intervención
directa del ejército norteamericano en la lucha contra la guerrilla.
El primer paso correspondió al programa de descrédito
contra el movimiento revolucionario, utilizando términos tales como: "Bolivia es
agredida por fuerzas invasoras extranjeras al mando de Che Guevara",
aprovechando la ocasión para atacar, además, a la Revolución cubana.
Ante tal coyuntura, la CIA decidió cambiar de planes y
autorizó que el gobierno castrense boliviano anunciara oficialmente lo que ya ellos
conocían desde hacía varios meses: la presencia del Guerrillero Heroico en las
montañas.
De todo ello, Che sólo conocía las infamias que se
transmitían por las emisoras de radio de Bolivia, Chile y Argentina. Al finalizar Junio
de 1967, escribió en su Diario:
"En el plano político, lo más importante es la
declaración oficial de Ovando de que yo estoy aquí. Además, dijo que el Ejército se
estaba enfrentando a guerrilleros perfectamente entrenados que incluso contaban con
comandantes vietcongs que habían derrotado a los mejores regimientos norteamericanos
(...) Me atribuyeron ser el inspirador del plan de insurrección en las minas, coordinado
con el de Ñancahuasú (...)".
Capítulos anteriores
Capítulo 22: "Cobre ensangrentado"
Capítulo 21: "El impacto de la guerrilla"
Capítulo 20: "Crisis en el ejército boliviano"
Capítulo 19: "Impacto en el ejército"
Capítulo 18: "Nuevos enfrentamientos"
Capítulo 17: "¡Cumplir y morir con la sencillez de los
héroes!"
Capítulo 16: "¡Antes fusilado!"
Capítulo 15: "Un hombre excepcional" |