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Che en Bolivia

Che en Bolivia

Crónicas sobre la historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia

Por Roberto Varona Fleitas

 

 

 

Capítulo 22: "Cobre ensangrentado"


Uno de los supervivientes de la guerrilla comandada por Che en Bolivia, narró a dos periodistas cubanos:

"Che quería que se hiciera contacto con las masas bolivianas para explicarles nuestra lucha (...) decía que es el pueblo quien, al solidarizarse con nuestra lucha, propagandizaba los objetivos que buscábamos hasta hacer que el pueblo se diera cuenta de qué lado está la razón (...) nos decía cómo era fundamental hacer contacto con los mineros."

En esos momentos existía gran agitación entre los obreros del cobre, históricamente atados a una vida de esclavitud permanente, e integrados por hombres y mujeres de largo historial de combate social y político.

Según protagonistas de los sucesos de 1967, los mineros comentaban acerca de la posible presencia de Che en las montañas bolivianas. También rumoraban noticias, de que varios mineros habían marchado al sudeste del país para unirse al movimiento armado revolucionario.

Como resultante de los acontecimientos políticos, militares y sociales que desembocaron en el incremento de la represión y la crisis interna en Bolivia, a principios de junio de 1967, los mineros de Catavi lanzan la propuesta de ayudar económicamente a los guerrilleros.

Días más tarde, irían a la huelga los obreros de Huanuni, quienes tomaron la población y las instalaciones productivas, declarándolos "Territorio Libre". Todo esto es informado al embajador norteamericano en La Paz, quien traslada las noticias al general Barrientos.

El gorila recibe, además, la notificación verbal del diplomático yanqui, de que unos créditos multimillonarios destinados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al gobierno boliviano, sólo llegarían si la movilización obrera fuera aplastada.

Lo ocurrido posteriormente, aparece expuesto con detalles en un libro titulado "Galerías de muerte. Las minas bolivianas", escrito por el sacerdote Gregorio Iriarte. Refiriéndose a los momentos de la toma de Huanuni por los mineros, el religioso narra en su obra:

"...improvisaron reuniones, desfiles y discursos. La euforia se había apoderado de los dirigentes (...) y se pidió el aporte generoso de los mineros para colaborar con la guerrilla de Ñancahuazú (...).

La movilización obrera motivó que el Sindicato Nacional de los mineros convocara, para los días 25 y 26 de junio, un encuentro nacional de todos sus cuadros allí, en Huanuni.

Sin medidas de seguridad alguna, y sin previsión de las posibles acciones que podría adoptar el régimen militar de turno, los obreros no pensaron en una acción de armas contra ellos. La equivocación fue trágica.

Barrientos y varios de sus generales consignaron que la noche del 24 y la madrugada del 25 de junio, era el mejor momento para acabar con las manifestaciones y quebrar la espina dorsal de la organización sindical, pues la gran mayoría del pueblo estaría distraído en las fiestas tradicionales.

El sacerdote Iriarte narra los hechos: "A la puerta de cada hogar chisporroteaba una hoguera. frío intenso, noche serena, cielo tachonado de miles de estrellas (...)

"Algunos observaron atónitos la llegada intempestiva de un tren y el desplazamiento sigiloso de los soldados sobre las laderas del cerro San Miguel. Todavía la noche era cerrada, no valía la pena alterar el descanso de la gente (...)

"(...) Sin que nadie lo entienda, el campamento está envuelto en un espantoso tiroteo y el arma de cada soldado vomita ráfagas de muerte en cualquier dirección (...) Las balas penetran en las casas por las ventanas y a través de los techos de zinc (...) Los gritos de espanto de las mujeres y los niños ensordecen por un momento el tableteo de las ametralladoras. El ronco estampido de los morteros hace trepidar a los más valientes."

El cobre confundió su terroso y metálico color con el rojo de la sangre de mujeres, niños y ancianos. La periodista e investigadora boliviana Lupe Cajías, escribió lacónicamente que el 24 de junio de 1967 fue "el día más triste del mundo."

El Guerrillero Heroico supo de la masacre por las noticias emitidas desde radioemisoras argentinas. La columna guerrillera avanzaba por una zona conocida como Piraí, en su incesante búsqueda del grupo de la Retaguardia.


Capítulos anteriores


Capítulo 21: "El impacto de la guerrilla"

Capítulo 20: "Crisis en el ejército boliviano"

Capítulo 19: "Impacto en el ejército"

Capítulo 18: "Nuevos enfrentamientos"

Capítulo 17: "¡Cumplir y morir con la sencillez de los héroes!"

Capítulo 16: "¡Antes fusilado!"

Capítulo 15: "Un hombre excepcional"

Capítulo 14: El Loro, decisión y entereza

Capítulo 13: "La separación"

Capítulo 12: "La primera sangre fue cubana"


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