
Crónicas sobre la
historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia
Por Roberto Varona Fleitas
Capítulo 21: "El impacto de la guerrilla"
La existencia de la
guerrilla y su dinámica influencia política, pese a las condiciones de aislamiento
respecto a las principales ciudades bolivianas, conmocionaron el tradicional panorama
social del altiplano e hicieron resurgir las contradicciones existentes en ese país, hace
30 años.
El incesante proceso de polarización de la sociedad: los
ricos cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres, así como los despidos masivos
de mineros, médicos y maestros, y el recrudecimiento de la represión, fueron apreciados
en toda su crudeza.
El propio expresidente boliviano Víctor Paz Estenssoro,
defenestrado del gobierno en 1964 por el golpe militar de los generales Barrientos y
Ogando, admitió a la prensa peruana desde su exilio:
"Lo que en realidad ocurre es que, en mi país,
existe un estado de creciente descontento (...) La incapacidad del régimen para
solucionar los más apremiantes problemas (...) el sistema de trabajo forzado, las
periódicas masacres, la entrega de las riquezas nacionales y el sostenido encarecimiento
del costo de la vida, han creado un estado de latente insurrección."
Otra verdad era la existencia de campos de concentración,
de corte fascista, en las selvas más inaccesibles de la geografía del país.
Fueron estudiantes universitarios los que generaron una
acción que demostró la presencia de esas prisiones, donde eran concentrados obreros,
dirigentes sindicales y gremiales, y militantes de partidos de oposición gubernamental.
Allí solamente se podía llegar por aire, con el uso de helicópteros. Los jóvenes
organizaron una visita a esas zonas, pero no consiguieron hacer realidad el objetivo.
La presencia del Guerrillero Heroico en Bolivia llegó a
ser divulgada por la revista local "Crítica", mediante un reportaje de su
director, el periodista Juan José Capriles, quien llegó hasta los combatientes
revolucionarios. Tras la edición de ese número, Capriles fue detenido, torturado y
encarcelado, y las instalaciones de la revista fueron destruidas por orden presidencial.
Tras la publicación, el
Primero de Mayo de 1967, del Comunicado Número Uno del Ejército de Liberación Nacional
de Bolivia, en un periódico de la ciudad de Santa Cruz, el ejército hizo prisionero al
director de ese órgano, que fue torturado y luego sancionado a varios años de prisión.
Los hogares de quienes eran detenidos, acusados como
"guerrilleros" o "colaboradores de los guerrilleros", eran saqueados.
Los campesinos de las zonas donde operaba el ejército, si llegaban a ser considerados
sospechosos de colaborar con los revolucionarios, eran torturados y en ocasiones
asesinados, sus mujeres violadas y sus pertenencias robadas o destruidas.
Tal explosiva situación desembocaría en uno de los más
sangrientos sucesos que conmovieron a la opinión pública latinoamericana en 1967: la
masacre de la Noche de San Juan.
Capítulos anteriores
Capítulo 20: "Crisis en el ejército boliviano"
Capítulo 19: "Impacto en el ejército"
Capítulo 18: "Nuevos enfrentamientos"
Capítulo 17: "¡Cumplir y morir con la sencillez de los héroes!"
Capítulo 16: "¡Antes fusilado!"
Capítulo 15: "Un hombre excepcional"
Capítulo 14: El Loro, decisión y entereza
Capítulo 13: "La separación"
Capítulo
12: "La primera sangre fue cubana" |