
Crónicas sobre la
historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia
Por Roberto Varona Fleitas
Capítulo 19: "Impacto en el ejército"
Al cumplirse cuatro meses de iniciadas las acciones bélicas
revolucionarias en Bolivia, eran evidentes los síntomas de desmoralización en el
ejército del país sudamericano.
Detractores y traidores pretenden tergiversar la realidad
de entonces, aduciendo que la guerrilla comandada por el Guerrillero Heroico fue un
fracaso en su concepción estratégica y en sus acciones tácticas, y que el ejército era
un instrumento sólido y eficaz. Nada más lejos de la verdad.
Pueden considerarse los numerosos factores y hechos
fortuitos que intervinieron en la caída en combate de los héroes internacionalistas,
pero no que la causa principal correspondiera al ejército. Nadie mejor que los propios
protagonistas de aquellos históricos acontecimientos para confirmar o negar los hechos.
El general de brigada Harry Villegas (Pombo),
superviviente de la gesta, declaró hace algunos años a la revistacubana Verde Olivo que
el plan era una de las páginas de la acción revolucionaria del Comandante Ernesto Che
Guevara mejor concebidas, desde el punto de vista estratégico, y añadía:
"...Eso no tiene discusión (...) La enfermedad de
Joaquín, el dividir nuestras fuerzas (...) son imponderables que no tienen nada que ver
con la acción de las fuerzas contrarias (...)."
Dariel Alarcón (Benigno), actualmente traidor a los
ideales revolucionarios que en 1967 defendió en las montañas bolivianas, supo calificar
de fantástico el pensamiento táctico y estratégico de Che, y agregó:
"Si llegaban los soldados del régimen, estaba fijado
de antemano lo que cada combatiente tenía que hacer, las posibilidades de salidas, puntos
de encuentros, etcétera. Todo aquello aseguraba la supervivencia del destacamento
guerrillero en caso de una acción desesperada."
Por otro lado, la desmoralización cundía en las filas del
ejército, de forma tal, que afectó tanto a soldados como al cuerpo de oficiales y jefes;
una característica común en todos los ejércitos defensores de las oligarquías
explotadoras y vendidas a los intereses imperialistas.
Los investigadores cubanos de la guerrilla de Che en
Bolivia, Adys Cupull y Froilán González, se entrevistaron con Gustavo Sánchez Salazar,
periodista, escritor, exministro del Interior y de Relaciones Exteriores de Bolivia, quien
actuó como corresponsal de guerra en Camiri hace 30 años.
Sus declaraciones aparecen en el libro "De
Ñacahuasú a La Higuera". En una de sus partes, Sánchez Salazar expone:
"El 10 de abril vino el combate de Iripití, al
frente de la unidad del ejército iba el mayor Rubén Sánchez y tuve la oportunidad de
conocer todo en detalle, pues Rubén era mi hermano.
"Conocí de la bondadosa actitud de los guerrilleros
con los soldados bolivianos, era algo que impresionaba a todos (...) Esa noche que los
soldados bolivianos pasaron en poder de la guerrilla, los revolucionarios sembraron las
semillas de la bondad y de los sentimientos humanos más nobles, fue como un detonante,
porque los prisioneros militares no sentían odio hacia los guerrilleros, era admiración
lo que sentían, consideración y respeto (...)
"(...)estaba claro que la propaganda que el alto mando
militar y los servicios de inteligencia del ejército venían haciendo, donde planteaban
que los guerrilleros eran unos asesinos y criminales, no era cierta. Los soldados sabían
bien y se lo comunicaban a los otros, que eran seres humanos bondadosos que estaban
luchando por un ideal y conocían cuál era ese ideal."
Capítulos anteriores
Capítulo 18: "Nuevos enfrentamientos"
Capítulo 17: "¡Cumplir y morir con la sencillez de los
héroes!"
Capítulo 16: "¡Antes fusilado!"
Capítulo 15: "Un hombre excepcional"
Capítulo 14: El Loro, decisión y entereza
Capítulo 13: "La separación"
Capítulo
12: "La primera sangre fue cubana"
Capítulo 11: "Germina la semilla de la aurora"
Capítulo 10: "El combate de Quebrada del
Ñacahuasú"
Capítulo 9: "Victoria sobre el silencio"
Capítulo 8
-"Comienza la guerra" |