
Crónicas sobre la
historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia
Por Roberto Varona Fleitas
Capítulo 17: "¡Cumplir y morir con la sencillez de los
héroes!"
"No podemos eludir
el llamado de la hora (...) El deber de todo revolucionario es hacer la Revolución."
Así leyó y releyó en el largo documento que Moisés
Guevara le entregó. Allí estaba reflejado lo que su corazón de obrero explotado,
discriminado y de ardiente luchador le hacía sentir con fuerza en su cerebro. Y aceptó
la proposición de aquel dirigente de mineros, tan humilde como él.
Varios meses después, en febrero de 1967, Casildo Condori
Vargas tuvo el honor de pertenecer a la columna guerrillera que dirigía el mismo autor
del "Mensaje a la Tricontinental", el Comandante Ernesto Che Guevara. Y
le nació un nuevo nombre: "Víctor".
Desconocía de armas, pero aprendió. Inadaptado
físicamente a los rigores de la montaña, su formación de obrero hambreado no le
permitía asustarse ante las vicisitudes que en lo adelante tendría que soportar. Impuso
su voluntad de hierro y se entregó a las tareas que le asignaron en la Retaguardia, donde
cumplió silenciosa y sencillamente sus deberes en cada momento.
Víctor cayó probablemente a manos de los mismos
soldados que mataron a Marcos, y en el lugar donde éste derramó su sangre. Todo
parece indicar que ambos estaban encargados de conseguir alimentos, para aliviar un poco
la difícil situación de sus compañeros, enfermos y depauperados.
Tras la última salida de Antonio Sánchez Díaz (Marcos)
hacia el maizal, y su posterior desaparición, motivaría posiblemente una orden de Joaquín,
o la disposición voluntaria del propio Víctor, para buscar al cubano.
Al mismo tiempo, el grupo de Joaquín debió moverse
a una zona más adelante, por la ruta inversa a la seguida por Víctor, quien
debió retornar hacia un punto convenido de antemano.
Todo indica que sangre boliviana y cubana se fundieron una
vez más, para dar mayor consistencia al sedimento histórico que ahora constituye,
consecuente con lo que expresó el Guerrillero heroico en su "Mensaje a la
Tricontinental":
"...Y si fuéramos capaces de unirnos, para que
nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los
pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡Qué grande sería el futuro, y qué
cercano!."
Así vivió y actuó Casildo Condori Vargas. La modestia y
la sencillez de sus acciones para con su pueblo, realzan aún más su pequeña figura en
el pináculo de la gloria.
Desconocedores de los terribles momentos que padecían sus
compañeros de la Retaguardia, las fuerzas de la Vanguardia y el Centro de la guerrilla
asestaban un nuevo golpe al enemigo, en la localidad de Tres Cabezas.
De acuerdo con el resumen hecho por el Guerrillero Heroico
en su Diario, el ocho de mayo de 1966, el ejército tuvo cinco bajas, dos de ellos
muertos, mientras quedaban en poder de los revolucionarios 10 prisioneros, siete fusiles
M-1 y cuatro mausers, equipo personal diverso y municiones.
Capítulos anteriores
Capítulo 16: "¡Antes fusilado!"
Capítulo 15: "Un hombre excepcional"
Capítulo 14: El Loro, decisión y entereza
Capítulo 13: "La separación"
Capítulo
12: "La primera sangre fue cubana"
Capítulo 11: "Germina la semilla de la aurora"
Capítulo 10: "El combate de Quebrada del
Ñacahuasú"
Capítulo 9: "Victoria sobre el silencio"
Capítulo 8
-"Comienza la guerra" |