
Crónicas sobre la
historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia
Por Roberto Varona Fleitas
Capítulo 16: "¡Antes fusilado!"
La escasez de
alimentos azotaba a la Retaguardia, que seguía su lenta marcha en busca del grueso de la
columna guerrillera, y manteniendo, al mismo tiempo, el enfrentamiento con la soldadesca
enemiga.
Aumentaban los enfermos, y el combatiente se brindó a
buscar comida. Primero una vez, luego otra. El tercer intento podía ser peligroso, pero
hacía falta, y eran pocos los que estaban en condiciones de moverse rápidamente.
Regresó al maizal, que parecía abandonado como las veces
anteriores, y no demoró en llenar dos sacos. Con uno en cada mano y el fusil en
bandolera, se irguió para desandar el camino.
Ese fue el momento esperado por los soldados agazapados, y
el combatiente revolucionario cayó abatido. El eco de los fogonazos anunció el paso de
"Marcos" a la posteridad.
Algunos de los integrantes de la emboscada donde murió,
refirieron así los últimos momentos del revolucionario cubano Antonio Sánchez Díaz, el
"Pinares" invasor bajo las órdenes de Camilo Cienfuegos, campesino
devenido en albañil en su natal Pinar del Río, y de convicciones tan firmes como las
raíces de los Andes.
Ese fue su rasgo primordial. Por ello recorrió la isla dos
veces y caminó la Sierra Maestra, semana tras semana, hasta llegar ante el Comandante en
Jefe Fidel Castro, en 1957, sin contactos, sin avales del llano, sólo burlando la
vigilancia de los batistianos. Y Fidel le otorgó una confianza que no defraudó.
Fue controvertida su actitud en los primeros meses de
existencia de la columna rebelde en Bolivia. Después de muchas amonestaciones, Che llegó
a anunciarle que, de continuar sus dificultades disciplinarias, tendría que ser expulsado
de la guerrilla. Es cuando a "Marcos" le sobreviene una lacónica
respuesta: "¡Antes fusilado!".
El Guerrillero Heroico destacó el hecho en su Diario,
admirado por la fidelidad del veterano combatiente, uno de los primeros en descubrir la
verdadera identidad del Comandante Guevara cuando, transfigurado como "Ramón el
Gallego", se presentó ante los internacionalistas cubanos durante el entrenamiento.
El actual coronel Leonardo Tamayo, superviviente de la
gesta de Bolivia, recordó en una ocasión aquella lejana mañana de 1966, en las
montañas cubanas, cuando los internacionalistas recibieron la orden de reunirse para
recibir a un extranjero que tenía un carácter difícil.
Relató el coronel Tamayo cómo aquél hombre comenzó a
gastarles bromas pesadas, hasta que se detuvo ante Pinares, preguntándole por anécdotas
ocurridas en pinar del Río durante los días de la Crisis de Octubre. Cuenta Urbano
que, en ese instante, el naciente "Marcos", sobresaltado, gritó:
"¡Bicho!, eres tú...¡es el Che, caballeros, es
el Che!..."
Entre las virtudes de Antonio Sánchez Díaz resaltaba un
marcado interés por la formación revolucionaria de las nuevas generaciones. En 1965
redactó una carta dirigida a su amigo, Walfrido Pérez, a la sazón uno de los
combatientes del Ejército Rebelde escogidos para compartir con los jóvenes vanguardias
integrantes de la Columna de los Seguidores de Camilo y Che.
De aquella misiva son estos párrafos: "...Te
admiro varias veces, primero porque tienes el honor de representar a Camilo. Después,
porque has ganado la oportunidad de realizar la Invasión dos veces. Y por último, porque
los seguidores de Camilo y el Che, en esfuerzos y sacrificios, son símbolos de honra,
valor y moral (...)
"(...) comprendo que sólo conoce la gloria quien
vivió en el infierno, y es por esta razón que hay jóvenes que cuando no le dan más las
piernas, caminan con la vergüenza y el corazón, y los que así se comportan, jamás se
quejan, por eso te pido que los cuides, que los guíes y los orientes como hizo Camilo con
nosotros (...)"
La tierra boliviana recibió en su seno la sangre de ese
soldado de la liberación americana. Aquel que, siendo jefe de la Región Militar de la
Isla de Pinos, actualmente Isla de la Juventud, al hablar en un acto de masas con motivo
del aniversario 12 del Asalto al Cuartel Moncada, expresó:
"...las grandes glorias que pasan a la historia, a la
hora de vivirlas se llaman: sacrificio."
Capítulos anteriores
Capítulo 15: "Un hombre excepcional"
Capítulo 14: El Loro, decisión y entereza
Capítulo 13: "La separación"
Capítulo
12: "La primera sangre fue cubana"
Capítulo 11: "Germina la semilla de la aurora"
Capítulo 10: "El combate de Quebrada del
Ñacahuasú"
Capítulo 9: "Victoria sobre el silencio"
Capítulo 8
-"Comienza la guerra" |