
Crónicas sobre la
historia de la guerrilla que dirigió Ernesto Che Guevara en Bolivia
Por Roberto Varona Fleitas
Capítulo 30: "Las altas cumbres saludan a Fidel"
Al tiempo que la victoria guerrillera en Samaipata
volvía a colocar en primeros planos la lucha armada revolucionaria en Bolivia, la CIA
yanqui acrecentaba su campaña de infundios sobre los objetivos de la fuerza armada
rebelde y los vituperios contra el movimiento revolucionario.
Frente a las calumnias contra Che y la Revolución cubana
que se divulgaban por la prensa boliviana, sometida a la censura oficial, los estudiantes
universitarios decidieron editar, clandestinamente, los discursos de Fidel Castro, del
propio Guerrillero Heroico, y otros materiales que recogían la verdad del proceso
revolucionario en Cuba.
Esa tarea la enfrentaron varios dirigentes estudiantiles en
la ciudad de Cochabamba y fue tal el interés que esos documentos provocaron, que algunos
de ellos fueron editados varias veces, sin que la Dirección de Investigaciones Criminales
(DIC), descubriera a los responsables. Fue una acción de extraordinario valor en
solidaridad con Cuba.
Otras acciones populares sobrevendrían, pese a la
creciente ola represiva que ya había llenado todas las cárceles y obligado al gobierno
del general Barrientos a crear nuevos campos de concentración en zonas inhóspitas de las
selvas del norte.
Por aquellos días, el entonces alcalde de la ciudad de La
Paz sugirió hacer una manifestación que demostrara al mundo cuánto odio supuestamente
existía en Bolivia respecto a la Revolución cubana. La acción consistiría en colocar
miles de antorchas que formarían, en gran tamaño, las letras de una injuriosa frase
contra el líder del pueblo cubano.
Esas antorchas serían situadas en las laderas de uno de
los cerros que bordean la hondonada donde se asienta la capital boliviana, y serían
encendidas en la noche del 26 de julio.
Lo más infamante de la idea radicaba en que debían ser
los propios indios cholos, pobladores de las villas miseria que se extienden por aquellas
elevadas colinas, quienes debían ubicar convenientemente y encender las teas en la noche
prefijada.
Los hachones fueron financiados por varias organizaciones
de las llamadas «caritativas», integradas por damas de la alta burguesía boliviana de
entonces, así como por la Falange Anti-Comunista de Bolivia.
Todo ocurrió como previeron los reaccionarios...Todo,
hasta el atardecer del 26 de julio de 1967. Al caer la fría noche, desde la ciudad -y
especialmente desde la Avenida 16, principal arteria donde se concentraba la alta
burguesía boliviana- se apreciaban las ardientes antorchas.
Sin embargo, luego de transcurridos los minutos iniciales,
cuando creyeron que la ofensa estaba consumada, sucedió algo que transformó la euforia
de los organizadores en una verdadera frustración.
En la crónica que escribió acerca de los sucesos de la
noche del 26 de julio de 1967 en La Paz, el periodista boliviano Rubén Vázquez Díaz
narró:
"(...) Las «damas cristianas» sólo olvidaron un
pequeño detalle: esos cholos son muy empecinados (...) A ellos les han pagado y ellos han
colocado las antorchas, es cierto, pero después de media hora un cambio menor en las
posiciones de las flamantes antorchas (...) puede ser notado desde allá abajo en la
ciudad (...)
"Las antorchas se están moviendo allá arriba, donde
la «gente blanca» va muy rara vez, y mientras la mitad de la ciudad está mirando
fijamente con sorpresa hacia las montañas, una nueva palabra es formada: «VIVA FIDEL
CASTRO»".
Y cundió el desaliento y la rabia entre quienes creyeron
que podrían utilizar las manos de los desposeídos para consumar la afrenta. Se
equivocaron.
Porque aquel 26 de julio, a más de tres mil metros de
altitud, las llamaradas luminosas aclamaron alegres el símbolo de la Revolución por la
definitiva independencia de América.
Capítulos anteriores
Capítulo 29: "Samaipata"
Capítulo 28: "Tuma en la memoria del pueblo boliviano"
Capítulo 27: "Como a un hijo"
Capítulo 26: "Paulino jamás traicionó"
Capítulo 25: "La paz de Muyupampa"
Capítulo 24: "Novedades de la CIA contra el Che"
Capítulo 23: "Se extiende el apoyo popular"
Capítulo 22: "Cobre ensangrentado"
Capítulo 21: "El impacto de la guerrilla"
Capítulo 20: "Crisis en el ejército boliviano" |