
Pittsburgh y la
Cumbre de Margarita
La
Habana, septiembre 28.- La
declaración final de la Cumbre del G-20 en Pittsburgh, el
viernes 25 de septiembre, parece irreal. Veamos los puntos principales
de su contenido:
“Nos
reunimos en medio de la transición crítica de la crisis
a la recuperación para dejar atrás una era de irresponsabilidad
y adoptar un conjunto de políticas, regulaciones y reformas
que se ajusten a las necesidades de la economía global del
siglo XXI.”
“Nos
comprometemos hoy a mantener nuestra respuesta vigorosa hasta que
esté asegurada una recuperación duradera.”
“…nos
comprometemos a adoptar las políticas necesarias para poner
las bases de un crecimiento vigoroso, sostenido y equilibrado para
el siglo XXI.”
“Queremos
crecimiento sin ciclos extremos y mercados que fomenten la responsabilidad.”
“…trabajaremos
juntos para generar un crecimiento global vigoroso, sostenible y
equilibrado. Necesitamos una recuperación duradera que genere
los empleos que nuestros pueblos necesitan.”
“Necesitamos
crecimiento entre los países que sean más sostenibles
y equilibrados, y reducir nuestros desequilibrios.”
“Nos
comprometemos a evitar ciclos extremos de subidas y caídas
de precios.”
“…daremos
pasos decisivos hacia reformas estructurales que promuevan la demanda
privada y fortalezcan el crecimiento potencial a largo plazo.”
“No
permitiremos una vuelta al comportamiento habitual en el sector
bancario, allí donde la temeridad y la ausencia de responsabilidad
condujeron a la crisis.”
“Nos
comprometemos a actuar de manera conjunta para poner fin a las prácticas
que auspiciaron un exceso de asunción de riesgos.”
“Designamos
al G-20 como el foro principal de nuestra cooperación económica
internacional.”
“Estamos
comprometidos (en el Fondo Monetario Internacional) a transferir
como cuota a los mercados emergentes dinámicos y a países
en desarrollo, al menos, un cinco por ciento…”
“Un
desarrollo económico sostenible es esencial para reducir
la pobreza.”
El
G-20 está integrado por los siete países más
industrializados y ricos: Estados Unidos, Canadá, Alemania,
Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón, más
Rusia; los 11 principales países emergentes: China, India,
Corea del Sur, Indonesia, Sudáfrica, Brasil, Argentina, Australia,
Arabia Saudita, Turquía, México y la Unión
Europea, con varios de los cuales sostenemos excelentes relaciones
económicas y políticas. Desde hace tres Cumbres, España
y Holanda participan como invitados.
La
idea de un desarrollo capitalista sin crisis es la gran ilusión
que Estados Unidos y sus aliados tratan de vender a los países
de economía emergente que participan en el G-20.
Casi
la totalidad de los países del Tercer Mundo que no son aliados
de Estados Unidos observan cómo este imprime monedas de papel
que circulan por todo el planeta como divisas convertibles sin respaldo
oro, compran acciones y empresas, recursos naturales, bienes muebles
e inmuebles y bonos de la deuda pública, protegen sus productos,
despojan a los pueblos de sus mejores cerebros y otorgan carácter
extraterritorial a sus leyes. Esto se añade al poder avasallante
de sus armas y el monopolio de los medios fundamentales de información.
Las
sociedades de consumo son incompatibles con el ahorro de los recursos
naturales y energéticos que el desarrollo y la preservación
de nuestra especie requieren.
China,
en un breve período histórico y gracias a la Revolución,
dejó de ser un país semicolonial y semifeudal, creció
al ritmo de más del 10% durante los últimos 20 años
y se ha convertido en el principal motor de la economía mundial.
Jamás un enorme Estado multinacional alcanzó semejante
crecimiento. Hoy posee la más elevada reserva de divisas
convertibles y es el mayor acreedor de Estados Unidos. La diferencia
es abismal con respecto a los dos países capitalistas más
desarrollados del mundo: Estados Unidos y Japón. Las deudas
de ambos acumulan a su vez, la suma de 20 millones de millones de
dólares.
Estados
Unidos no puede ya constituir un modelo de desarrollo económico.
Partiendo
del hecho de que en los últimos años la temperatura
del planeta aumentó 0,8 grados Celsius, el mismo día
que concluyó la Cumbre de Pittsburgh, la principal agencia
noticiosa de Estados Unidos publicó que la temperatura aumentará
“casi tres grados Celsius entre este año y el final
del siglo, incluso si cada país reduce sus emisiones de gases
de efecto invernadero como lo proponen, según un informe
de Naciones Unidas.”
“Un
grupo de científicos revisó los planes de emisiones
de 192 países y calculó lo que podría pasar
con el calentamiento global. Las proyecciones toman en cuenta 80%
de los recortes a los contaminantes de Estados Unidos y Europa para
el año 2050, que de por sí no son seguros.”
“El
dióxido de carbono, derivado principalmente de la utilización
de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo,
es la principal causa del calentamiento global, que atrapa la energía
solar en la atmósfera (…) la temperatura mundial ya
ha aumentado 0,8 grados C.”, reitera.
“Gran
parte del aumento se debe a las naciones en desarrollo, que no han
emprendido grandes medidas para reducir sus emisiones de gases,
señalaron los científicos en una conferencia de prensa
del jueves.”
“‘Nos
dirigimos a una serie de cambios muy serios en nuestro planeta’,
dijo Achim Steiner director del programa ambiental de la ONU.”
Por
su parte Robert Corell, un importante especialista en el clima estadounidense
destacó que:
“…si
los países en desarrollo reducen sus emisiones un 80% y las
llevan a la mitad en el 2050, el mundo tendrá aún
un aumento de 1,7 grados C.”
“…será
igual a un aumento de 2,7 grados C. en la temperatura mundial para
finales del siglo, dijo Corell. Los mandatarios europeos y el presidente
estadounidense Barack Obama establecieron la meta para limitar el
calentamiento a un par de grados.”
Lo
que no han explicado es cómo alcanzarán ese objetivo,
ni tampoco el aporte del PIB para invertir en los países
pobres y compensar el daño ocasionado por el volumen de gas
contaminante que los más industrializados han lanzado a la
atmósfera. La opinión pública mundial debe
adquirir una sólida cultura sobre el cambio climático.
Aun si no existiera el menor error de cálculo, la humanidad
marchará al borde del abismo.
Cuando
Obama se reunía en Pittsburgh con sus invitados del G-20
para hablar de las delicias de Capua, en la Isla Margarita de Venezuela
se iniciaba la Cumbre de Jefes de Estados de UNASUR y la Organización
de la Unidad Africana. Allí se reunieron más de 60
Presidentes, Primeros Ministros y altos representantes de países
de Suramérica y África. Estaban también presentes
Lula, Cristina Fernández y el Presidente de Sudáfrica,
Jacob Zuma, procedentes de Pittsburgh, para disfrutar de una Cumbre
más cálida y fraternal, donde se abordaron con gran
franqueza los problemas del Tercer Mundo. El Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez brilló
y vibró en esa Cumbre. Tuve la agradable posibilidad de escuchar
las voces de conocidos y probados amigos.
Cuba
agradece el apoyo y la solidaridad que emergió de esa Cumbre,
donde nada quedó en el olvido.
¡Pase
lo que pase, los pueblos tomarán cada vez más conciencia
de sus derechos y sus deberes!
¡Qué
gran batalla se librará en Copenhague!

Fidel
Castro Ruz
Septiembre 27 de 2009
6 y 14 p.m.
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