
Un Premio Nobel
para Evo
La Habana, octubre 15.- Si
a Obama se le otorgó el Premio por ganar las elecciones en
una sociedad racista, a pesar de ser afroamericano, Evo lo merece
por ganarlas en su país, a pesar de ser indígena,
y cumplir además lo prometido.
Por
primera vez en ambos países uno u otro de su etnia alcanza
la Presidencia.
En
más de una ocasión advertí que Obama era un
hombre inteligente, educado en un sistema social y político
en el cual cree. Aspira a extender los servicios de salud a casi
50 millones de norteamericanos, a sacar la economía de la
profunda crisis que padece y a mejorar la imagen de Estados Unidos,
deteriorada por las guerras genocidas y las torturas. No concibe,
ni desea ni puede cambiar el sistema político y económico
de su país.
El
Premio Nobel de la Paz ha sido concedido a tres Presidentes de Estados
Unidos, a un ex presidente y a un candidato a Presidente.
El
primero fue Theodore Roosevelt, electo en 1901, el de los Rough
Riders (jinetes duros), que desembarcó en Cuba sus jinetes,
pero sin caballos, a raíz de la intervención de Estados
Unidos en 1898 para impedir la independencia de nuestra patria.
El
segundo fue Thomas Woodrow Wilson, que introdujo a Estados Unidos
en la primera guerra por el reparto del mundo. En el Tratado de
Versalles impuso tan severas condiciones a la vencida Alemania,
que sentó las bases para el nacimiento del fascismo y el
estallido de la Segunda Guerra Mundial.
El
tercero ha sido Barack Obama.
Carter
fue el ex presidente a quien varios años después de
cumplir su mandato le asignaron el Premio Nobel. Sin dudas, uno
de los pocos Presidentes de ese país incapaz de ordenar el
asesinato de un adversario, como hicieron otros; devolvió
el Canal a Panamá, creó la Oficina de Intereses en
La Habana, evitó caer en grandes déficit presupuestarios
y despilfarrar el dinero en beneficio del complejo militar industrial,
como hizo Reagan.
El
candidato fue Al Gore cuando era ya vicepresidente, el político
norteamericano que más conocía sobre las terribles
consecuencias del cambio climático. Fue víctima del
fraude electoral cuando era candidato a Presidente y despojado de
la victoria, por W. Bush.
Las
opiniones sobre el otorgamiento de este Premio han estado muy divididas.
Muchos parten de conceptos éticos o reflejan contradicciones
evidentes en la sorpresiva decisión.
Habrían
preferido ese Premio como fruto de una tarea realizada. No siempre
el Premio Nobel de la Paz se entregó a personas merecedoras
de esa distinción. A veces lo han recibido personas resentidas,
autosuficientes, o peor aún. Lech Walesa, al conocer la noticia
exclamó con desprecio: “¿Quién, Obama?
Es demasiado rápido. No ha tenido tiempo para hacer nada
ahora”.
En
nuestra prensa y en CubaDebate, compañeros honestos y revolucionarios
fueron críticos. Uno de ellos señaló: “En
la misma semana en que se ha concedido a Obama el Premio Nobel de
la Paz, el Senado de Estados Unidos aprobó el presupuesto
militar más grande de la historia: 626 mil millones de dólares”.
En el Noticiero de Televisión, otro periodista comentó:
“¿Qué ha hecho Obama para alcanzar tal distinción?”
Otros preguntaron: “¿Y la guerra de Afganistán
y el incremento de los bombardeos?” Son puntos de vista basados
en realidades.
Desde
Roma, el cineasta Michael Moore pronunció una frase lapidaria:
“Felicitaciones, presidente Obama por el Premio Nobel de la
Paz; ahora por favor, gáneselo”.
Estoy
seguro de que Obama estará de acuerdo con la frase de Moore.
Posee suficiente inteligencia para comprender las circunstancias
que rodean el caso. Sabe que ese Premio no lo ha ganado todavía.
Ese día por la mañana declaró: “No tengo
la impresión de que merezca estar en la compañía
de tantas personalidades transformadoras que han sido homenajeadas
con este Premio.”
Se
afirma que son cinco los miembros del famoso comité que asigna
el Premio Nobel de la Paz, miembros todos del Parlamento sueco.
Un vocero afirmó que fue por unanimidad. Cabe una pregunta,
¿consultaron o no al galardonado? ¿Puede tomarse una
decisión de esa índole sin advertir antes a la persona
premiada? Este no puede ser juzgado moralmente de igual forma si
conocía o no previamente la asignación del Premio.
Lo mismo cabe afirmar de los que decidieron asignárselo.
Tal
vez sea necesario crear el Premio Nobel de la Transparencia.
Bolivia
cuenta con importantes yacimientos de gas y petróleo y posee
además las mayores reservas conocidas de litio, mineral de
gran necesidad en nuestra época para el almacenamiento y
uso de la energía.
Evo
Morales, campesino indígena muy pobre, transitó por
los parajes de Los Andes, junto a su padre, antes de cumplir seis
años, pastoreando llamas de un grupo indígena. Las
conducían caminando durante 15 días hasta el mercado
donde las vendían para adquirir los alimentos de la comunidad.
Respondiendo a una pregunta mía sobre aquella singular experiencia,
Evo me contó que entonces “se hospedaba en el hotel
mil estrellas”, una bella forma de referirse al cielo despejado
de la cordillera donde en ocasiones se ubican los telescopios.
En
aquellos duros años de su infancia, la alternativa de los
campesinos en la comunidad donde nació, era el corte de caña
de azúcar en la provincia argentina de Jujuy, en la que a
veces se refugiaba una parte de la comunidad aymara durante la zafra.
No
muy lejos de La Higuera, donde el Che herido y desarmado fue asesinado
el 9 de octubre de 1967, Evo, que había nacido el 26 de ese
mismo mes en 1959, no había cumplido todavía 8 años.
Aprendió a leer y a escribir en español, caminando
hasta una escuelita pública a cinco kilómetros de
la choza donde en una rústica habitación vivían
sus hermanos y sus padres.
Durante
su azarosa infancia, dondequiera que había un maestro, allí
estaba Evo. De su raza adquirió tres principios éticos:
no mentir, no robar, no ser débil.
A
los 13 años su padre lo autorizó a mudarse para San
Pedro de Oruro a estudiar el bachillerato. Uno de sus biógrafos
cuenta que era mejor en Geografía, Historia y Filosofía
que en Física y Matemáticas. Lo más importante
es que Evo, para costear sus estudios, se levantaba a las dos de
la madrugada a trabajar como panadero, constructor u otra actividad
física. Asistía a clases por la tarde. Sus compañeros
lo admiraban y ayudaban. Desde la primaria aprendió a tocar
instrumentos de viento y fue trompetista de una prestigiosa banda
de Oruro.
Siendo
adolescente todavía, había organizado el equipo de
fútbol de su comunidad, del que fue su capitán.
El
acceso a la universidad no estaba a su alcance de indio aymara y
pobre.
Después
de su último año de bachillerato, cumplió el
servicio militar y regresó a su comunidad, ubicada en la
altura de la cordillera. La pobreza y los desastres naturales obligaron
a su familia a emigrar hacia la zona subtropical de El Chapare,
donde aquella logró obtener un pequeño lote de tierra.
El padre muere en 1983 cuando él tenía 23 años.
Trabajó duramente la tierra, pero era un luchador nato, organizó
a todos los trabajadores, creó sindicatos y llenó
con ellos vacíos que el Estado no atendía.
Las
condiciones para una revolución social en Bolivia se habían
ido creando en los últimos 50 años. El 9 de abril
de 1952, antes del inicio de nuestra lucha armada, estalló
la revolución en ese país con el Movimiento Nacionalista
Revolucionario de Víctor Paz Estenssoro. Los mineros revolucionarios
derrotaron a las fuerzas represivas y el MNR tomó el poder.
Los
objetivos revolucionarios en Bolivia estaban lejos de cumplirse.
En 1956, según personas bien informadas, el proceso comenzó
a decaer. El 1º de Enero de 1959 triunfa la Revolución
en Cuba. Tres años después, en enero de 1962, nuestra
Patria fue expulsada de la OEA. Bolivia se abstuvo. Más tarde
todos los gobiernos, con excepción de México, rompieron
relaciones con Cuba.
Las
divisiones del movimiento revolucionario internacional se hicieron
sentir en Bolivia. Hacían falta todavía más
de 40 años de bloqueo a Cuba, el neoliberalismo y sus desastrosas
consecuencias, la Revolución Bolivariana en Venezuela y el
ALBA; hacían falta, sobre todo, Evo y el MAS en Bolivia.
Sería
largo sintetizar en unas hojas su rica historia.
Solo
diré que Evo fue capaz de vencer las terribles y calumniosas
campañas del imperialismo, sus golpes de Estado e injerencia
en los asuntos internos, defender la soberanía de Bolivia
y el derecho de su pueblo milenario al respeto de sus costumbres.
“Coca no es cocaína”, le espetó al más
grande productor de marihuana y el mayor consumidor de drogas en
el mundo, cuyo mercado ha sostenido al crimen organizado que cuesta
miles de vida al año en México. Dos de los países
donde están las tropas yanquis y sus bases militares son
los más grandes productores de drogas del planeta.
En
la trampa mortal del comercio de drogas no caen Bolivia, Venezuela
y Ecuador, países revolucionarios que, igual que Cuba, son
miembros del ALBA, saben lo que pueden y deben hacer para llevar
la salud, la educación y el bienestar a sus pueblos. No necesitan
tropas extranjeras para combatir el narcotráfico.
Bolivia
lleva adelante un programa de sueño bajo la dirección
de un Presidente aymara que cuenta con el apoyo de su pueblo.
En
menos de tres años erradicó el analfabetismo: 824
mil 101 bolivianos aprendieron a leer y escribir; 24 mil 699 lo
hicieron además en aymara y 13 mil 599 en quechua; es el
tercer país libre de analfabetismo, después de Cuba
y Venezuela.
Presta
atención médica gratuita a millones de personas que
nunca la habían recibido; es uno de los siete países
del mundo que en los últimos cinco años ha reducido
más la mortalidad infantil, con posibilidad de cumplir las
Metas del Milenio antes de 2015, y en una proporción similar
las muertes maternas; ha operado de la vista 454 mil 161 personas,
de ellas 75 mil 974, brasileños, argentinos, peruanos y paraguayos.
Un
ambicioso programa social ha sido establecido en Bolivia: todos
los niños de las escuelas públicas del primero a octavo
grado, reciben una donación anual para sufragar el material
escolar que beneficia a casi dos millones de alumnos.
Más
de 700 mil personas mayores de 60 años reciben un bono equivalente
a unos 342 dólares anuales.
Todas
las mujeres embarazadas y niños menores de dos años
reciben una ayuda de aproximadamente 257 dólares.
Bolivia,
uno de los tres países más pobres del hemisferio,
ha puesto bajo control del Estado los principales recursos energéticos
y minerales del país, respetando y compensando cada uno los
intereses afectados. Marcha con cuidado porque no desea retroceder
un paso. Sus reservas en divisas han ido creciendo. Evo dispone
de no menos de tres veces más que las que disponía
al inicio de su gobierno. Es de los países que mejor uso
hace de la colaboración externa y defiende con firmeza el
medio ambiente.
En
brevísimo tiempo ha logrado establecer el Padrón Electoral
Biométrico y se han registrado aproximadamente 4,7 millones
de electores, casi un millón más que el último
padrón electoral, que en enero del 2009 alcanzaba 3,8 millones.
El
6 de diciembre habrá elecciones. Con seguridad el apoyo del
pueblo a su Presidente se incrementará. Nada ha podido detener
su creciente prestigio y popularidad.
¿Por
qué no se le otorga el Premio Nobel de la Paz?
Comprendo
su gran desventaja: no se trata de un Presidente de Estados Unidos.

Fidel
Castro Ruz
Octubre
15 de 2009
4
y 25 p.m.
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