La
enfermedad de Alzheimer y la pérdida de peso
Por:
Prof. Dr. Alberto Quirantes Hernández
Profesor
de Medicina y Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente “Dr. Salvador Allende”
Ciudad de la Habana – Cuba
E. mail: alberto.quirantes@infomed.sld.cu
La
Habana, noviembre 26.- Como
ayuda al diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer
se ha sugerido la pérdida de peso como indicador precoz en
las personas afectadas.
En
una reciente investigación publicada en la revista Neurology,
investigadores del Centro de Enfermedad de Alzheimer de la Universidad
de Kansas, en Kansas City, adelantaron estas consideraciones y de
confirmarse, estos hallazgos pudieran ayudar a diagnosticar esta
afección en etapas tempranas.
EL
PESO Y LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
Las
personas con evidencia precoz de la enfermedad de Alzheimer tienen
más probabilidades de tener antecedentes de haber bajado
de peso que las personas que no sufren de ese tipo de demencia,
según se sugiere por los investigadores.
"La
pérdida de peso podría ser una manifestación
del avance del proceso de la enfermedad. Esto podría ser
más evidencia de cambios de todo el cuerpo o sistémicos
asociados con la enfermedad de Alzheimer... y ciertamente respalda
la idea de cambios relacionados con la enfermedad que podrían
ocurrir silenciosamente, o sea, en una fase preclínica”
plantearon los autores del estudio.
De
comprobarse esta teoría, ella pudiera tener efectos en el
diagnóstico, prevención y tratamiento del Alzheimer.
Por eso, una historia previa de progresiva pérdida de peso
pudiera contribuir en el diagnostico de la enfermedad.
Todavía
es demasiado pronto para obtener conclusiones definitivas o para
incluir el estado ponderal como parte del método diagnóstico
en el proceso de esta afección.
En
investigaciones anteriores se había planteado que el aumento
del peso corporal en la edad media de la vida e incluso antes pudiera
ser un factor de riesgo de padecer de Alzheimer.
Ahora pudiera suceder que mantener el peso o el sobrepeso en edades
avanzadas
pudiera en realidad significar un riesgo disminuido de padecer de
Alzheimer, algo que se ha dado en llamar “la paradoja de la
obesidad”.
LA
METODOLOGÍA INVESTIGATIVA
A
los pacientes investigados, más de 500, se les realizó
tomografía por emisión de positrones y un análisis
del líquido cefalorraquídeo en busca de marcadores
de la enfermedad de Alzheimer. Algunos de ellos no tenían
problemas de memoria, algunos tenían un deterioro cognitivo
leve, y otros sufrían de Alzheimer.
Las
personas con evidencia de Alzheimer en los escáneres cerebrales
o en los niveles de proteínas en el líquido cefalorraquídeo,
eran más propensas a tener un peso más bajo que las
que no mostraban evidencia alguna de la enfermedad.
POSIBLES
EXPLICACIONES
Hay
varias teorías para explicar los hallazgos y una de ellas
es que el proceso de la enfermedad de Alzheimer afecta al hipocampo,
la parte del cerebro que tiene que ver con el metabolismo y el apetito.
Otra
razón es que los procesos inflamatorios cerebrales en el
Alzheimer podrían fomentar tanto un menor peso como los cambios
cognitivos.
Se
ha planteado anteriormente que el riesgo y la evolución de
la enfermedad de Alzheimer pudiera reducirse con la ingestión
de una alimentación balanceada compuesta de frutas y vegetales,
pan, cebada y otros cereales fundamentalmente integrales, aceite
de oliva, pescados y algo de vino tinto, así como con la
administración de varias vitaminas tales como la vitamina
B12, B3, C o el ácido fólico.
Por lo tanto, sería aconsejable incorporar estas medidas
de prevención nutricional en pacientes con riesgo de Alzheimer
y de esta manera también contribuir a evitar la progresiva
pérdida de peso descrita en esta pesquisa.
Aun
sin conclusiones definitivas los hallazgos reportados en este prometedor
informe necesitan ser confirmados con nuevas evidencias.
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