
Una historia de
ciencia ficción
La
Habana, noviembre 12.-
Como lamento tener que criticar a Obama, conociendo que, en ese
país, hay otros posibles Presidentes peores que él.
Comprendo que ese cargo en Estados Unidos es hoy un gran dolor de
cabeza. Quizás nada lo explica mejor que lo informado ayer
por Granma de que 237 miembros del Congreso de Estados Unidos; es
decir, un 44% de los mismos, son millonarios. No significa que cada
uno de ellos tenga obligación de ser reaccionario incorregible,
pero es muy difícil que piense como cualquiera de los muchos
millones de norteamericanos que carecen de asistencia médica,
están sin empleo o tienen que trabajar duramente para ganarse
la vida.
Obama,
desde luego, no es un pordiosero, posee millones de dólares.
Como profesional fue destacado; su dominio del idioma, su elocuencia
y su inteligencia no se discuten. A pesar de ser afroamericano fue
electo Presidente por primera vez en la historia de su país
en una sociedad racista, que sufre de una profunda crisis económica
internacional, cuya responsabilidad recae sobre sí misma.
No
se trata de ser o no antiestadounidense, como el sistema y sus colosales
medios de información pretenden calificar a sus adversarios.
El
pueblo norteamericano no es culpable, sino víctima de un
sistema insostenible y lo que es peor: incompatible ya con la vida
de la humanidad.
El
Obama inteligente y rebelde que sufrió la humillación
y el racismo durante la niñez y la juventud lo comprende,
pero el Obama educado y comprometido con el sistema y con los métodos
que lo condujeron a la Presidencia de Estados Unidos no puede resistir
la tentación de presionar, amenazar, e incluso engañar
a los demás.
Es
obsesivo en su trabajo; tal vez ningún otro Presidente de
Estados Unidos sería capaz de comprometerse con un programa
tan intenso como el que se propone llevar a cabo en los próximos
ocho días.
De
acuerdo con lo programado, un amplio recorrido lo llevará
a Alaska, donde hablará con las tropas allí desplegadas;
Japón, Singapur, la República Popular China y Corea
del Sur; participará en la reunión del Foro de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC) y de la Asociación
de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN); sostendrá
conversaciones con el Primer Ministro de Japón y su majestad
el Emperador Akihito, en la Tierra del Sol Naciente; los primeros
ministros de Singapur y Corea del Sur; el presidente de Indonesia,
Susilo Bambang; el de Rusia, Dmitri Medvédev, y el de la
República Popular China, Hu Jintao; pronunciará discursos
y conferencias de prensa; portará su maletín nuclear,
que esperamos no tenga necesidad de usar durante su acelerado recorrido.
Su
asesor de Seguridad informa que discutirá con el Presidente
de Rusia la reivindicación del Tratado START-1, que vence
el 5 de diciembre de 2009. Sin duda, algunas reducciones en el enorme
arsenal nuclear se acordarán, sin trascendencia para la economía
y la paz mundial.
¿Qué
piensa abordar nuestro ilustre amigo en el intenso viaje? La Casa
Blanca lo anuncia solemnemente: el cambio climático, la recuperación
económica, el desarme nuclear, la guerra de Afganistán,
los riesgos de guerra en Irán y en la Republica Popular Democrática
de Corea. Hay material para escribir un libro de ficción.
Pero
cómo va a resolver Obama los problemas climáticos
si la posición de su representación en las reuniones
preparatorias de la Cumbre de Copenhague sobre las emisiones de
gases de efecto invernadero fue la peor de todos los países
industrializados y ricos, tanto en Bangkok como en Barcelona, porque
Estados Unidos no suscribió el Protocolo de Kyoto, ni la
oligarquía de ese país está dispuesta a cooperar
verdaderamente.
Cómo
va a contribuir a la solución de los graves problemas económicos
que afectan a gran parte de la humanidad, si la deuda total de Estados
Unidos —que incluye la del Gobierno Federal, los gobiernos
estatales y locales, las empresas y las familias— ascendía,
al cierre del 2008, a 57 millones de millones, que equivalían
a más del 400% de su PIB, y si el déficit presupuestario
de ese país se elevó a casi un 13% de su PIB en el
año fiscal 2009, dato que sin duda Obama no desconoce.
¿Qué
le puede ofrecer a Hu Jintao si su política ha sido francamente
proteccionista para golpear las exportaciones chinas; si exige a
toda costa que el gobierno chino revalúe el yuan, lo cual
afectaría las importaciones crecientes del Tercer Mundo procedentes
de China?
El
teólogo brasileño Leonardo Boff —que no es discípulo
de Carlos Marx, sino católico honesto, de los que no están
dispuestos a cooperar con el imperialismo en América Latina—
afirmó recientemente: "... arriesgamos nuestra destrucción
y la devastación de la diversidad de la vida."
"...
casi la mitad de la humanidad vive hoy por debajo del nivel de miseria.
El 20% más rico consume el 82,49% de toda la riqueza de la
Tierra y el 20% más pobre se tiene que sustentar con un minúsculo
1,6%." Cita a la FAO advirtiendo que: "... en los próximos
años habrá entre 150 y 200 millones de refugiados
climáticos." Y añade por su cuenta: "la
humanidad está hoy consumiendo un 30% más de la capacidad
de reposición... La Tierra está dando señales
inequívocas de que ya no aguanta más."
Lo
que afirma es cierto, pero Obama y el Congreso de Estados Unidos
no se han enterado todavía.
¿Qué
nos está dejando en el hemisferio? El problema bochornoso
de Honduras y la anexión de Colombia, donde Estados Unidos
instalará siete bases militares. También en Cuba establecieron
una base militar hace más de 100 años y todavía
la ocupan por la fuerza. En ella instalaron el horrible centro de
tortura, mundialmente conocido, que Obama no ha podido cerrar todavía.
Sostengo
el criterio de que antes de que Obama concluya su mandato habrá
de seis a ocho gobiernos de derecha en América Latina que
serán aliados del imperio. Pronto también el sector
más derechista en Estados Unidos tratará de limitar
su mandato a un período de cuatro años de gobierno.
Un Nixon, un Bush o alguien parecido a Cheney serán de nuevo
Presidentes. Entonces se vería con toda claridad lo que significan
esas bases militares absolutamente injustificables que hoy amenazan
a todos los pueblos de Suramérica con el pretexto de combatir
el narcotráfico, un problema creado por las decenas de miles
de millones de dólares que desde Estados Unidos se inyectan
al crimen organizado y a la producción de drogas en América
Latina.
Cuba
ha demostrado que para combatir las drogas lo que hace falta es
justicia y desarrollo social. En nuestro país, el índice
de crímenes por cada cien mil habitantes es uno de los más
bajos del mundo. Ningún otro del hemisferio puede mostrar
tan bajos índices de violencia. Es conocido que a pesar del
bloqueo, ningún otro posee tan elevados niveles de educación.
¡Los
pueblos de América Latina sabrán resistir las embestidas
del imperio!
El
viaje de Obama parece historia de ciencia ficción.

Fidel
Castro Ruz
Noviembre 11 de 2009
7 y 16 p.m.
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