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Con
talento de Mujer
Soluciones
que benefician a la economia nacional
Por
Magaly Lahera
Los
microorganismos, fundamentalmente hongos y bacterias, son capaces
de sobrevivir y multiplicarse en ambientes muy diversos, debido
a la variabilidad metabólica de enzimas que poseen.
Ello
les permite tolerar rangos de temperatura y vivir en variados sustratos,
que emplean como nutrientes, facilitando la contaminación y degradación
de los materiales donde subsisten.
Las
pinturas son hábitats por excelencia de dichos gérmenes. Las hay
más resistentes a su acción, como aceites, esmaltes y barnices,
cuyos solventes orgánicos –acetona, aguarracina y otros- inhiben
o matan a los microbios.
Pero
las acuosas, como los viniles, denominadas pinturas emulsificadas,
están menos protegidas, pues, al ser el agua su componente principal,
propicia el crecimiento de hongos y bacterias que ocasionarán su
biodeterioro y pérdida de calidad.
Las
pinturas emulsificadas, como los viniles, pueden ser atacadas por
hongos y bacterias durante su elaboración y envasado. Muchos de
esos microorganismos viven en condiciones anaeróbicas o falta de
aire, lo que, unido a temperaturas medias, favorece el crecimiento
de dichos gérmenes durante el almacenamiento.
Aparecen
afectaciones, como malos olores y formación de gases que abomban
el envase. Ello se traduce en mala calidad de la pintura, pues al
romperse la emulsión no se adhiere a la superficie.
Este
efecto se recrudece cuando se usa una parte del producto y el resto
se guarda tras haber sido contaminado también por la brocha. Una
vez aplicada la pintura puede aparecer el deterioro por hongos ambientales
que se depositan sobre ella. En estos casos aparecen manchas en
la pared y desprendimiento de capas de pintura.
Para
evitar el biodeterioro de las pinturas emulsificadas, como los viniles,
hay que añadirles preservos,sustancias que inhiben el crecimiento
microbiano, sin afectar las características del producto.
Cuba
los compra a precios altos y el período especial creó problemas
para su adquisición, ya que había que variar de casas productoras,
en cuyas ofertas tenía que confiar, pues el pais no contaba con
normas para conocer su eficacia.
Ante
esta situación, y a solicitud de la Empresa Vitral, de la Unión
Química del Ministerio de la Industria Basica (MINBAS), la microbióloga
Nidia Rojas Hernández acometió el estudio de la actividad antimicrobiana
de distintos preservos.
El
fin fue verificar si la acción declarada por el fabricante estaba
presente en el producto, y por la necesidad de establecer un método
eficaz que permita evaluar los preservos antes de decidir su compra.
Los
estudios de Nidia Rojas, profesora de la Facultad de Biología de
la Universidad de La Habana, le permitieron desarrollar una metodología
que determina la eficacia de preservos antimicrobianos para pinturas
emulsificadas.
Según
la autora, se creó un método que evalúa la capacidad del preservo
de evitar su descomposición por bacterias, así como su resistencia
ante el ataque de hongos una vez aplicada la pintura.
"A
partir de ahí –señaló la Doctora en Ciencias Biológicas- se pueden
tomar decisiones de cuáles preservos comprar y en qué concentraciones
se deben añadir a la formulación para que tenga calidad y esté protegida
contra la acción devastadora de microorganismos.
La
aplicación por la Empresa Vitral de estas normas le ha permitido
incrementar sus ventas en frontera, al crecer la confiabilidad del
cliente y su demanda".
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