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Batalla contra el cólera porcino

Por Magalys Lahera

La peste porcina clásica, conocida como cólera porcina, es una enfermedad infecciosa de origen viral y que, por su carácter altamente contagioso y amplia difusión en el mundo, es considerada la afección más importante del cerdo, al ser la que más pérdidas produce a la industria porcina a nivel internacional.

En Cuba, el mal estuvo bajo control durante más de 20 años, gracias a medidas de bioprotección y alimentarias de los animales, que estaban en condiciones físicas aceptables para enfrentar cualquier contingencia.

Pero en 1993 comienzan a presentarse casos, iniciándose una epizootia que tuvo su máxima expresión en el 96. Esta situación llevó a la constitución del Puesto de Mando Nacional contra Catástrofes, ya que el rebrote de cólera porcino se consideró como una emergencia en todo el país.

El brote de cólera porcino en Cuba puso en evidencia fallos: el país estaba desprovisto de medios de diagnóstico y faltaba profundidad en el conocimiento de la epizootiología y de la vacuna en uso.

Ello enfrentó  a los investigadores cubanos a un problema al que había que dar solución, propósito al que se sumaron varias expertas del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), entre las que estuvo la doctora María Teresa Frías, jefa del Grupo de Virología Animal de dicha institución.

La investigadora cubana dijo: "La situación nos llevó a estudios moleculares que esclarecieran el posible origen de la epizootia, por qué reemergió el virus o era nueva variante de este y si la vacuna no estaba en concordancia con las cepas que se estaban desarrollando.

Para conocer el origen del brote de cólera porcino se acometieron investigaciones con la tecnología más moderna. Detalla María Teresa Frías que se desarrollaron medios y métodos de diagnóstico en el animal en vivo, técnicas para detección de anticuerpos y estudios de relaciones filo-genéticas entre las cepas circulantes en el país y la cepa vacunal para conocer el grado de parentesco.

Ello evidenció que no se trataba de un virus introducido del exterior, sino que era la reemergencia del agente biológico propio de Cuba, y que la vacuna en uso era útil en el control de la enfermedad.

Concluimos que el problema estaba en las condiciones objetivas del país en cuanto a los cambios en la crianza animal, pues con el período especial se produjo un aumento casi explosivo de la tenencia familiar de cerdos, los cuales no se encontraban protegidos".

Los resultados

Subraya la doctora María Teresa Frías que los estudios sobre el brote de cólera porcino permitieron determinar los focos de la enfermedad, incrementar los conocimientos epizootiológicos de la afección en nuestro medio y tomar las medidas para llegar al estado actual, en que el mal está nuevamente controlado.

El trabajo propició que el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación instara a Cuba a desarrollar un proyecto de cooperación técnica en Centroamérica y el Caribe, dirigido a fortalecer la prevención, control y erradicación del cólera porcino en el país y en el área.

El programa, para el que la FAO asignó 379 000 dólares, está en ejecución y lo dirige la doctora María Teresa Frías, otorgándosele al CENSA la responsabilidad de Laboratorio de Referencia Regional para la enfermedad. 


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