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En los umbrales
de la tragedia
La
Habana, junio 9.- Desde
el día 26 de marzo, ni Obama ni el Presidente de Corea del
Sur han podido explicar lo que realmente ocurrió con el buque
insignia de la Marina de Guerra sudcoreana, el modernísimo
caza submarino Cheonan, que participaba en una maniobra con la Armada
de Estados Unidos al oeste de la Península de Corea, próximo
a los límites de las dos Repúblicas, ocasionándole
46 muertos y decenas de heridos.
Lo
embarazoso para el imperio es que su aliado conozca de fuentes fidedignas
que el buque fue hundido por Estados Unidos. No existe forma de
eludir ese hecho que los acompañará como una sombra.
En
otra parte del mundo las circunstancias se ajustan igualmente a
sucesos mucho más peligrosos que en el Este de Asia y no
pueden dejar de ocurrir, sin que el superpoderoso imperio tenga
forma de evitarlo.
Israel
no se abstendría de activar y usar, con total independencia,
el considerable poder nuclear creado por Estados Unidos en ese país.
Pensar en otra cosa, es ignorar la realidad.
Otro
asunto muy grave es que Naciones Unidas no tiene tampoco forma alguna
de cambiar el curso de los acontecimientos y muy pronto los archirreaccionarios
que gobiernan Israel chocarán con la indoblegable resistencia
de Irán, una nación de más de 70 millones de
habitantes y conocidas tradiciones religiosas que no aceptará
las amenazas insolentes de adversario alguno.
En
dos palabras: Irán no se plegará ante las amenazas
de Israel.
Los
habitantes del mundo, como es lógico, disfrutan cada vez
más de los grandes acontecimientos deportivos, los relacionados
con la recreación, la cultura y otros que ocupan sus espacios
limitados de ocio en medio de los deberes que les ocupan gran parte
de su tiempo dedicado a quehaceres cotidianos.
En
días próximos, el Campeonato Mundial de Fútbol
que tendrá lugar en Sudáfrica les arrebatará
todas las horas libres de su tiempo. Con creciente emoción
irán siguiendo las vicisitudes de los personajes más
conocidos. Observarán cada paso de Maradona y no dejarán
de recordar el instante del gol espectacular que decidió
la victoria de Argentina en uno de los clásicos. De nuevo
otro argentino viene despuntando espectacularmente, de baja estatura,
pero veloz, que aparece como rayo y con las piernas o la cabeza
dispara la pelota a velocidad insólita. Su apellido: Messi,
de origen italiano, ya es conocido y repetido por todos los fanáticos.
La
imaginación de estos es llevada hasta el delirio cuando llegan
las imágenes de los numerosos estadios donde tienen lugar
las competencias. Los proyectistas y arquitectos han creado obras
jamás soñadas por el público.
A
los gobiernos, que viven de reunión en reunión para
cumplir las obligaciones que la nueva época ha puesto sobre
sus hombros, no les puede alcanzar el tiempo para conocer la montaña
de noticias que la televisión, la radio y la prensa escrita
divulgan constantemente.
Casi
todo depende exclusivamente de la información que les hagan
llegar sus asesores. Algunos de los más poderosos e importantes
Jefes de Estado que toman las decisiones fundamentales, acostumbran
a usar los teléfonos celulares para comunicarse entre ellos
varias veces diariamente. Un número creciente de millones
de personas en el mundo viven apegados a esos equipitos sin que
nadie sepa qué efecto tendrán en la salud humana.
Se diluye la envidia que debiéramos tener por no haber disfrutado
de esas posibilidades en nuestra época, que se aleja a su
vez velozmente en muy pocos años y casi sin darnos cuenta.
Ayer
se publicó, en medio de la vorágine, que posiblemente
hoy el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas podría votar
una resolución pendiente para decidir si se impone una cuarta
ronda de sanciones a Irán por negarse a detener el enriquecimiento
de uranio.
Lo
irónico de esta situación es que si se tratara de
Israel, Estados Unidos y sus aliados más estrechos dirían
de inmediato que Israel no suscribió el Tratado de No Proliferación
Nuclear y vetarían la resolución.
En
cambio, si se acusa a Irán simplemente de producir uranio
enriquecido hasta el 20 por ciento, de inmediato se solicita la
aplicación de sanciones económicas para estrangularlo
y es obvio que Israel actuaría como siempre, con fanatismo
fascista, igual que hicieron los soldados de las tropas élites
lanzados desde helicópteros en horas de la madrugada sobre
los que viajaban en la flotilla solidaria, que transportaba alimentos
para la población sitiada en Gaza matando varias personas
e hiriendo a decenas que fueron después arrestadas junto
a los tripulantes de las embarcaciones.
Es
obvio que tratarán de destruir las instalaciones donde Irán
enriquece una parte del uranio que produce. Es también obvio
que Irán no se resignará ante ese tratamiento desigual.
Las
consecuencias de los enredos imperiales de Estados Unidos podrían
ser catastróficas y afectarían a todos los habitantes
del planeta, mucho más que todas las crisis económicas
juntas.

Fidel
Castro Ruz
Junio
8 de 2010
12
y 33 p.m.
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